MIEDO al fracaso, a perder, a no lograr el objetivo, al qué dirán…, siempre presentes en cualquiera de nosotros. Y aunque vivimos con ellos, nos cuesta muchísimo reconocerlos. Miramos para otro lado…, mientras de eso ¡No se habla!

Tal vez te resulte más familiar plantearte este tipo de reclamos profesionales:

«Me gustaría delegar más…»

«Algo falla en nuestra comunicación como departamento…»

«Dudo demasiado de cada decisión que tomo…»

«Nuestro trabajo en equipo es deficiente…»

«Me cuesta mucho el networking dentro de mi empresa…»

Delegación, Comunicación, Toma de decisiones, Trabajo en Equipo, Networking… Son solo algunas de las muchas competencias de liderazgo que constituyen a un directivo. Y todas ellas, con posibilidades de ser trabajadas en cualquier proceso de coaching ejecutivo.

¿Por dónde se empieza?

Sea cual sea tu posición, si lideras un equipo de alto rendimiento hay una primera pregunta clave y fundamental que te animo a hacerte antes de enfocarte en el desarrollo de cualquier competencia de liderazgo:

¿Qué nivel de CONFIANZA circula ya en mi equipo?

Si tu respuesta es “bajo”; olvida dar cualquier paso adelante sin antes detenerte a mejorar-aumentar esa confianza circulando con tu equipo.

Como líder, además de esa base necesaria en tu equipo que te tocará promover, existe “otra” confianzala más importante de todas!– y aunque muchas veces descuidada, también tocará prestar atención:

AUTO-CONFIANZA

¿Cómo estoy yo, como líder, de auto-confianza?

Será una tarea difícil, sino imposible, pretender trabajar con los demás –tu equipo– aquello que aún tienes pendiente resolver en ti.

Para entrenar en el desarrollo de la confianza en uno mismo, suele ser un muy buen comienzo cuestionarte a ti mismo acerca de esos “MIEDOS” -¡todos tenemos!- que te acompañan en tu rol de directivo.

Una vez más, el Deporte Profesional puede regalarnos ejemplos que seguro podrás relacionar con tu situación particular.

Cuando ves por TV a ese talentoso futbolista parado frente al balón, a pocos segundos de lanzar un decisivo penal en una importante final…, ¡Él también siente miedo!

Quedarse paralizado o abandonar en el intento, serían opciones posibles a esa “sensación” que le invade. En su lugar, lo que ese deportista hace es: Reconocerlo-Aceptarlo, y aun así avanzar en su carrera hacia su objetivo.

Los miedos nunca desaparecen, siempre nos visitan. Se trata de aprender a incorporar nuestras mejores respuestas para vivir, trabajar, competir…, ¡Y marcar muchos goles, a pesar de ellos!

Algunas técnicas-recursos que los deportistas de alto rendimiento suelen utilizar:

  • Autoconocimiento: Identifican y reconocen sus mejores fortalezas para apuntalar su ejecución.
  • Visualizan: Anticipan mentalmente aquello que sí desean que suceda, recreando el mejor escenario posible.
  • Ajustan: Expectativas de resultado y habilidades previamente entrenadas siempre van de la mano.
  • Diálogo interno: El juego interior de las palabras con las que el deportista se habla; suma y marca diferencias.

Vuelvo a ti:

¿Cuáles son mis miedos como líder?

Escribirlos, sacarlos fuera y poder verlos…, es el primer gran paso para conseguir RELATIVIZAR.

No te preocupes por la particular respuesta que consigas escribir, será el comienzo para dejar de rumiar en lo que te limita. El mejor recurso para “atacar” cualquiera de tus miedos, lo encontrarás enfocando en el peor de sus enemigos:

TU CONFIANZA

No se trata de Miedo o Confianza, nunca es uno o el otro…, los dos están -¡y estarán!- siempre y nos acompañarán en nuestro día a día con diferente intensidad y proporción.

Cuanto más cuidadoatenciónfoco le prestes a todo aquello que se alinea y crea confianza en ti, en consecuencia tus miedos disminuyen. ¡Estarás entrenando-cambiando tu FOCO!

La capacidad que tengas para identificar y CONECTAR, por cada uno de esos miedos propios, con tu nuevo foco en alguna competencia, habilidad o FORTALEZA tuya; te abrirá una excelente vía para avanzar.

Estarás evitando la huida o el engancharte en ese espiral sin salida habitual. En su lugar, los harás consciente…, ¡Enfrentándolos!

Pero esta vez, hazlo apoyado en tus mejores recursos que tienes a disposición. Cuidar de tu CONFIANZA es un trabajo diario y singular…

¡Nadie más lo hará por ti!